Mensaje para nuestra familia

Matrimonio en Paz.. Familia en Paz .. Mundo en Paz…..

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Comienza el nuevo año y nos acompaña la Jornada Mundial de la Paz como todos los años por los últimos 47 años y el Papa ya nos había mandado su mensaje con anticipación para nuestra reflexión y también para accionarlo en este nuevo año. Nos expresa el Santo Padre: “El corazón de todo hombre y de toda mujer alberga en su interior el deseo de una vida plena, de la que forma parte un anhelo indeleble de fraternidad, que nos invita a la comunión con los otros, en los que encontramos no enemigos o contrincantes, sino hermanos a los que acoger y querer”. Hace luego un desarrollo de cómo la fraternidad es la herramienta fundamental para lograr la paz en nuestros matrimonios, por ende en las familias y en la sociedad. Hoy por hoy se ha perdido la concepción de fraternidad, es decir de la hermandad, porque los valores materiales e individuales se imponen en nuestro sistema de vida. Si bien es cierto que la globalización nos ha conectado con el mundo y nos ha hecho sobrepasar las fronteras sin montarse en un avión o en un barco, nos ha sumido en una búsqueda de la satisfacción personal exclusiva. Lo que se ve alrededor son matrimonios rotos, hermanos separados por el abandono de los padres, entregados a familiares, con horarios de visitas y sueños truncados. La fraternidad se ha visto atropellada por el irrespeto a las diferencias de pensamiento, de opiniones, de clases sociales y de creencias religiosas.

Queremos llamar la atención en este primer envío del año 2014 a que repasemos nuestros valores de fraternidad que se fundamentan en el amor, el respeto, la tolerancia como nos indica San Pablo en Col 3,12 ss., y aplicarlos en nuestra relación matrimonial que exige en muchas personas un aprendizaje desde cero, ya que vienen de familias en las cuales no se enseñó el valor de la fraternidad. Al mismo tiempo que los esposos van creciendo en estos valores, los hijos deben ser instruidos no sólo con el ejemplo sino con la enseñanza dirigida de como el amor fraternal entre hermanos ayuda a superar las diferencias, las discusiones, a identificar, entender, aceptar y apoyar los dones personales y de los hermanos dentro del hogar. De esta manera se trasladan los valores a la relación entre compañeros de escuela, de trabajo, de vecindario, de parroquia, etc. No es una utopía pensar que la paz se puede lograr en el mundo si la fraternidad impera en nuestra persona en relación con los que son iguales a nosotros y con los que no son iguales también. Nuestro Señor Jesucristo es el modelo a seguir en sus palabras y acciones de cómo lograr la fraternidad que trae la justicia y la paz para que al final se cumplan las palabras del Salmo 85,11: “El Amor y la Verdad se encuentran, la Justicia y la Paz se besan”.

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